miércoles, 22 de agosto de 2012

Plantilla para la evaluación de una exposición oral



La comunicación oral humana utiliza un 87% de signos no verbales, tales como los gestos de los interlocutores, su tono de voz, vestimenta o distancia que pueden guardar durante una conversación presencial, frente al 13% restante reservado para las palabras. Por tanto, lo que transmitimos es tan importante o más que lo que decimos en muchas situaciones comunicativas, ya sean cotidianas o profesionales, como entrevistas de trabajo, debates o conferencias.
La Escuela, en cambio, no ha reconocido la importancia de la comunicación oral en la proporción que resultaría necesaria en la vida real de muchos estudiantes, en parte, por la deriva hacia la comunicación escrita que implican tanto el sistema actual de evaluación como las bases metodológicas más tradicionales de la enseñanza de lenguas. Esta deriva tiene como excusa principal la especial dificultad a la hora de calificar, de manera objetiva, una prueba oral más allá de los contenidos puramente conceptuales y la desconfianza en la estandarización de parámetros que se utilicen como descriptores o rúbricas, es decir, de habilidades que debe dominar un estudiante al finalizar un proceso de aprendizaje, pues muchos compañeros alegan que cualquier estándar puede esconder una falsedad, una manipulación más o menos interesada por múltiples razones.
En lo que respecta a mi práctica docente, también comparto esa desconfianza en la excesiva estandarización de los instrumentos de evaluación, ya que muchas veces conllevan una atomización de la calificación que la alejan de una valoración efectiva de la capacidad del alumno, puesto que la suma de tantas notas menores, los árboles, a veces, no dejan ver el bosque. Por otra parte, creo que es un riesgo menor y mucho más calculado que dejarse llevar por la evaluación impresionista, por la calificación " a ojo", que suele estar más condicionada por las circunstancias personales de lo que un evaluador estaría dispuesto a admitir.
La plantilla para la evaluación de una exposición oral que comparto en esta entrada obedece más a necesidades prácticas, del día a día en el aula, que al ánimo de solucionar problemas de índole teórica. Por ello, su planteamiento y ciertos elementos que contiene, aun sin vulnerar el rigor lingüístico, pueden ser revisados e incluso modificados. La búsqueda de un enfoque menos convencional para tratar los contenidos literarios en tercero de ESO durante el curso pasado fue el empuje definitivo. La visión historicista de la literatura suele desembocar en cierta apatía y, en algún caso, rechazo entre el alumnado de este nivel, que percibe, entonces, la materia como poco participativa, plagada de movimientos, nombres propios y de textos que, a menudo, exceden en mucho su capacidad interpretativa. La exposición oral puede constituir una solución adecuada si se adopta como raíz de un enfoque más amplio, el de los proyectos de trabajo, donde se reparta los papeles de cada alumno y se respeten las tres fases principales: planificación, elaboración y ejecución.
Esta plantilla no solo contempla el reparto de papeles y la valoración de las tres fases, sino que pretende orientar al alumno durante todo el proceso, ya que tomarán los parámetros que ofrece este documento tanto como criterios de evaluación que el profesor tendrá en cuenta como objetivos que deberán alcanzar tras la exposición. Muchos están inspirados en errores o vicios que se han ido recopilando de exposiciones orales de otros cursos, de entradas de blogs que trataban de combatirlos mediante retahílas de consejos o de una bibliografía selecta que citaré al final. Además, también tiene en cuenta la elaboración de un guión escrito  previo y la presentación de un power point en calidad de materiales de apoyo para la exposición. Sin embargo, no se ha tenido en cuenta la vestimenta o la apariencia del orador porque no se ha considerado relevante en el ámbito de Secundaria, aunque se puede añadir en el documento en doc si se considera oportuno, así como eliminar alguno de sus apartados por entender que la lista es demasiado prolija o exhaustiva para el uso que se le quiera dar.


PARA SABER MÁS:

CAMPS, Anna (comp.) et alii, Secuencias didácticas para aprender a escribir, Editorial Graó, nº 187, Barcelona, 2003.

GARCÍA-CAEIRO, Ignasi, VILÀ, Montserrat, BADIA, Dolors, LLOBET, Montserrat, Expresión oral, Biblioteca de Recursos Didácticos Alhambra, Alhambra Longman, Madrid, 1994.

INSTITUTO CERVANTES, Saber hablar, Antonio Briz Gómez (coord.), Santillana Ediciones Generales (Aguilar), Madrid, 2008.

PÉREZ ESTEVE, Pilar, ZAYAS, Felipe (eds.), Competencia en comunicación lingüística, Alianza Editorial, Madrid, 2007.

RODRÍGUEZ GONZALO, Carmen (ed.), La Lengua escrita y los proyectos de trabajo. Propuestas para el aula, Perifèric Edicions, Valencia, 2008.

VILÀ I SANTASUSANA, Montserrat (coord.), El discurso oral formal. Contenidos de aprendizaje y secuencias didácticas, Editorial Graó, nº 216, Barcelona, 2005.

Por último, resultan imprescindibles algunos de los enlaces que guardo con la etiqueta "oral" en el marcador social Míster Wong para comprender el proceso de elaboración de esta plantilla.


2 comentarios:

Alberto G. (@albertogp123) dijo...

Un documento muy útil y completo. Gracias por compartirlo y también por la bibliografía y los enlaces.

Héctor Monteagudo dijo...

Gracias por tu comentario, Alberto. Creo que la carga excesiva de contenidos en nuestra materia obliga, a menudo, a dejar de lado la enseñanza de la lengua oral, tal y como debería tratarse.

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